LA ISLA MÁGICAA 8 minutos de avión de Tahití o en 30 minutos escasos en el trasbordador, las isla hermana Moorea, es un jardín lujuriante sentado sobre una laguna perfecta. Isla adoptada por numerosos pintores, artistas y escritores, su dulzura, su naturaleza preservada y su encanto particular, seducen de inmediato a los viajeros. Recortada por dos bahías majestuosas, la bahía de Cook y la bahía de Opunohu, el relieve verdísimo de la isla contrasta sorprendentemente, con la limpieza azul de la laguna. Sobre la arena blanca de sus playas, anidados en los jardines florecidos o encaramados sobre la laguna, se esparcen los bungalows de numerosos hoteles y pensiones familiares que permiten gozar, en las mejores condiciones, de la quietud de Moorea. ![]() COMO MOVERSESi no se alquila un coche, un 4X4 o una moto en una de las muchas agencias de reservas, también se puede recurrir a los taxis y a los modernos autobuses. Y siempre es posible un paseo en bicicleta o a caballo para ir en busca de los paraísos ocultos. PUNTOS DE INTERÉS TURÍSTICO
DE COMPRASEn Moorea hay multitud de artesanos de calidad, cuyas creaciones se venden en las tiendas de los hoteles y en toda la isla. Se pueden encontrar magníficos pareos, trajes de baño, vestidos y ropa de calle, para la noche y la playa, perlas de cultivo de Tahití y souvenirs diversos. Situado en Pao Pao, el mercado de Moorea ofrece una artesanía más selecta (sombreros, bolsos, cestas trenzadas de hojas de pandaneo, cocotero, etc.). ![]() PARA RELAJARSELos centros de relajación de la isla ofrecen un universo natural dedicado al cuidado personal, a la belleza y a la relajación del cuerpo. La calma y la tranquilidad están aseguradas. DONDE COMERSuntuosos desayunos servidos en piraguas floridas, picnic fastuosos degustados en islotes de ensueño, elegantes barbacoas en la playa en las que se asa el pescado recién cogido, sin olvidar el pescado crudo a la tahitiana, atún marinado a la lima y a la leche de coco, cuya fama ha dado la vuelta al mundo; estas son algunas de las propuestas para deleitarse en la afable atmósfera polinesia. El ahima’a, horno tahitiano. Estofados entre hojas de banano, enterrados en brasa sobre la arena, el pescado, el cochinillo, y otras sabrosas especialidades y delicatesen como los ``po’e´´, compotas de frutas locales, en un ambiente de fiesta... entre los cantos, las danzas y el clamor de los tambores. RECORRE LA ISLALa carretera que rodea la isla solo tiene 60 Km., por lo que se recorre rápidamente, a menos que se añada la visita del Belvedere tomando el camino de las piñas que une las dos bahías. El aeropuerto de Temae se encuentra en un extremo de la antigua laguna y de una zona pantanosa. Muy cerca se encuentra la bellísima playa pública de arena blanca de Temae, al borde de una magnifica laguna desde donde se puede admirar el perfil montañoso de Tahití. La vista panorámica de este paisaje es posible desde el camino que pasa por encima de un hotel, en el mirador de Toatea. En la cosa norte de Maharepa, rodeada de jardines floridos, los apasionados de la cultura disfrutarán con la visita a los petroglifos de Tedaarahi. La carretera conduce a la magnifica bahía de Cook o Paopao, por el nombre del pueblo incrustado al fondo de esta bahía. Es recomendable hacer paradas para admirar uno de los más bellos paisajes del Pacifico y, eventualmente, visitar la galería de arte Van der Hiede, el pequeño acuario de Moorea o la granja experimental de perla de Black Pearl Farm. Regresando al Mirador, el camino se adentra en el valle de Opunohu y pasa por el liceo agrícola, que ofrece, en sus paseos a través de las plantaciones hortícolas, entre ellas una de vainilla. Una parada instructiva y la oportunidad de degustar los productos caseros (mermeladas, frutas secas, zumos de frutas...). Esta hermosa pista de montaña nos lleva también a dos antiguos marae restaurados: Titiroa, bajo una densa vegetación, y Afareaitu, con sus plataformas de tiro al arco. Más arriba, un mirador permite abarcar con la vista el panorama sublime de las dos bahías de una parte, y el famoso monte Rotui de otra, y la cadena de picachos y peñas de basalto. La carretera baja hacia la fábrica de zumos de frutas, principalmente de piña, que se puede visitar para probar sus productos. La bahía de Opunohu, más secreta pero igualmente hermosa, atrae a tantas aves y a tantos artistas como su gemela. La pista nos lleva después a una de las costas turísticas mejor equipadas con hoteles, inmensas playas de arena blanca, una gran laguna y dos motu muy frecuentados. En el Dolphin Quest, el encuentro con los delfines es una etapa casi obligada. El pueblo cultural del Tiki Théâtre ofrece la posibilidad de descubrir las actividades tradicionales polinesias y asistir a espectáculos de cantos y danzas. En Haapiti, el visitante puede admirar la fachada de la iglesia católica de la Sagrada Familia con sus dos torres cuadradas que datan del siglo pasado. El camino conduce después a la parte más salvaje de Moorea, hasta la punta sur de Maatea, para llegar a la capital administrativa Afareaitu, un tranquilo pueblo que en otros tiempos fue el centro de expansión del protestantismo, a principios de siglo XIX, con la sede de la Academia de los Mares del Sur y la primera imprenta religiosa, completada con un templo de principios de siglo. El pueblo de Vaiare recibe gran número de viajeros debido a los muelles donde atracan los ferries, a los que se añade una pequeña marina y una zona industrial y comercial. CIRCUITOS A PIE
![]() ACTIVIDADES NAUTICASLa gran laguna de Moorea es una mina inagotable de actividades náuticas. Los principales centros se encuentran generalmente en los recintos de los grandes hoteles o muy cerca de éstos, y ofrecen: exploración de la laguna en barco, alquiler de motos de agua, esquí acuático, paracaidismo, aquascope, picnic en el motu, etc. Los amantes de la pesca deportiva de altura y de recreo también tienen la posibilidad de alquilar embarcaciones o catamaranes durante toda la jornada para entregarse a su hobby. También se puede practicar el surf, principalmente en el paso de Matauvau en Haapiti o frente al pueblo de Atiha. SUBMARINISMOLos lugares para practicar el submarinismo son numerosos y variados. Moorea es conocido por el ``shark feeding´´ (dar de comer a los tiburones), en sus lagunas, espectáculo organizado por varios clubes de submarinismo que siempre depara sensaciones fuertes a los amantes de los fondos marinos. No es extraño cruzarse con un tiburón gris, limón o con un tiburón de aleta negra entre las percas, las mariposas o los cirujanos, sin olvidar a las morenas y a las majestuosas rayas leopardo. Las laderas de los arrecifes guardan otras sorpresas con su diversidad de esponjas de colores o las rosas de coral. CIRCUITOS ECO-TURÍSTICOSExcursiones especializadas con delfines y ballenas: descubra a los delfines y ballenas salvajes, en el eco-tour dirigido por el equipo del biólogo marino Michael Poole. Ocasionalmente se pueden observar los delfines de boca estrecha y los globicéfalos, y de julio a octubre, se pueden admirar los magníficos gigantes, las ballenas jorobadas. Los delfines se acercan mucho al barco y a menudo se muestran muy activos, por lo que se recomienda a los pasajeros llevar a bordo la cámara de fotos y de video. Entretanto el naturalista comparte con los pasajeros sus conocimientos acerca de la extraordinaria vida y las complejas sociedades de estos mamíferos. |