LA ISLA DEL FIN DEL MUNDOEl archipiélago de las Gambier, constituido por la alta Mangareva, y su cinturón de islotes, vestigios de las laderas desprendidas de su antiguo cráter, está situado en un extremo del territorio polinesio. Un archipiélago preservado y auténtico, con la naturaleza intacta, los numerosos atolones deshabitados y las bahías y caletas llenas de abundantes peces. Situada a más de 1600 Km. al sureste de Tahití, el archipiélago de las islas Gambier esta compuesto por 14 pequeñas islas montañosas, de las que la mayor y más poblada es: MANGAREVASoñada en los límites de las regiones templadas (Trópico de Capricornio) es la más grande y casi la única habitada del archipiélago de las Gambier. Está situada en su centro. Esta apacible isla, cuyo nombre significa “la montaña donde crece el Reva”, apocinácea con frutos venenosos, exhibe colinas de relieves suaves que culminan en los montes Duff (441 m) y Mokoto (423m). Cuna del catolicismo de la Polinesia en el siglo XVIII, este grupo de islas cuenta con más de cien edificios de piedra, construidos en esa época: iglesias, presbiterios, conventos escuelas, talleres de tejidos, hornos de pan y torres de vigilancia. La imponente catedral de Saint - Michael en la principal localidad, Rikitea, data de 1848 y su altar, ricamente decorado con perlas y nácares, es una auténtica obra de arte. Las lagunas de Mangareva fueron antiguamente explotadas por sus abundantes ostras perleras. Sus lagunas son famosas por ser muy propicias para la producción de las perlas de cultivo. ALOJAMIENTOEn la isla no hay hoteles internacionales, pero si encantadoras habitaciones en pensiones familiares. Algunos propietarios de éstas ofrecen visitas guiadas a las islas vecinas de Mangareva (Aukena, Akamaru, Taravai), a las granjas de perlas, al pueblo y a la isla para conocer la fauna acuática y la gruta misteriosa. Una de las pensiones alquila bicicletas y motos. |