Para la elaboración de los objetos vinculados con las distintas actividades del clan polinesio – subsistencia, navegación, hábitat, confección, expresión artística, entretenimientos, guerra, ritos - se recurría a todas las familias, así como a los artesanos especializados. ![]() El control de los conocimientos técnicos ancestrales, la maña y el sentido de la estética fuera de lo común, eran las condiciones necesarias para la elaboración de los objetos de prestigio, tan complejos como, cabos de plumas u ornamentos en trenza de caballo. Cada archipiélago de la Polinesia francesa intenta obtener un beneficio por sus conocimientos técnicos y de sus materiales con el fin de reivindicar un estilo reconocible, a través de los distintos métodos de expresión de su comunidad: trenzado, escultura sobre madera (piedra, coral, nácar, hueso), costura, elaboración de ornamentos. Las mujeres de las Australes hicieron obras maestras en el trenzado utilizando las fibras vegetales del pandano, del cocotero o de la caña ``aeho´´. El gusto por la observación y el amor a la naturaleza se encuentran reflejados en los suntuosos ``tifai´´, cubrecamas con motivos vegetales o étnicos cosidos a mano. Los marquesinos se destacan en la escultura de la madera, produciendo magníficas piezas, anzas, rompecabezas y ``umete´´, que sirve de gran plato. Las calientes aguas de las lagunas polinesias, albergan desde hace miles de años una maravilla, la ostra perlera de labios negros, o ``Pinctada margaritifera´´, variedad de Cumingi, nombre del biólogo que la clasificó en 1820. ![]() Este nácar perlero es único. Surgido de un medio lagunario puro y excepcional, engendra tintes naturales, incomparables, que transmite a las piedras de cultivo, por lo que se han transformado en verdaderas joyas. La perla de Tahití se ha convertido en el símbolo de la elegancia y la belleza en el mundo entero. Ya sea redonda y perfecta, con forma de pera y romántica, barroca y moderna, de color verde tornasolado, ``ala de mosca´´, azulada, dorada, rosa o simplemente gris mofletuda, ella brilla por su lustre y está llena de encanto. Cada visitante desea llevar consigo una perla de Tahití, de prestigio, representando los momentos fugitivos e inolvidables de sus vacaciones en Tahití y sus islas. Toda mujer ha deseado secretamente poseer una perla, la perla, joya de ensueño de las mil y una noches, que encierra un toque mágico y simbólico de seducción y perfección. |